ando como los dias
verano y los días no perdonan a nadie en santiasko. Miro a mi mujer y me la como con los ojos, luego me acerco a ella como si fuese carne fresca y si bien encuentro ciertas resistencias a mis modos felinos a los pocos segundos se entrega, trato de ser cuidadoso, mas delicado pero me urge la sangre y las ganas. El placer comienza a llenar la sala y los sillones de cuero se tornan brillantes. Varias poses mas tarde encuentro la que se hace imposible de resistir y sus gemidos sacian mis ganas. Abrazos y caricias posteriores, palabras dulces..... yo sigo con hambre.


0 Comments:
Post a Comment
<< Home